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DIABETES MELLITUS Y PIE DIABÉTICO CUIDADOS Y PREVENCIÒN
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La Diabetes mellitus es una enfermedad crónica que, de acuerdo a estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, afecta a 422 millones de personas en todo el mundo, siendo su prevalencia (normalizada por edades) de un 8,5% en la población adulta y está en aumento. La misma es provocada por el incremento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre, debido a la escasez o ausencia de secreción de insulina.

La insulina, es una hormona segregada por el páncreas que ayuda a que la glucosa proveniente de los alimentos, entre en las células para suministrarles energía, si no hay suficiente insulina la glucosa permanece en la sangre, provocando con el tiempo graves problemas de salud.

Una de las complicaciones a largo plazo de la misma es el pie diabético, que es una alteración clínica de origen neuropático (afectación en los nervios) e inducida por la hiperglucemia (azúcar alta en sangre), en la que con o sin coexistencia de isquemia (falta de riego sanguíneo), y previo desencadenante traumático, produce lesión y/o ulceración del pie.

Enfoque de la terapéutica del pie diabético

El propósito de una intervención médica en el pie del diabético es evitar que las extremidades sean amputadas, por lo cual el manejo pasa por actuar sobre el desencadenante del mismo, que es el control de las glicemias, y también sobre el paciente para que adopte hábitos saludables que optimicen el resultado.

Por ello se debe lograr:

  • Control del estado metabólico: conseguir unas cifras de glicemia óptimas, corregir la Dislipidemia (colesterol y triglicéridos elevados), mantener cifras de presión arterial adecuadas y abandono del hábito tabáquico, ya que el tabaco disminuye el flujo sanguíneo a los pies.
  • Manejo vascular de la isquemia y otras enfermedades o problemas existentes.
  • Tratamiento específico (dependiendo del grado de afectación clínica). Las intervenciones se basan fundamentalmente en recubrir adecuadamente la lesión, tratar la infección y aliviar la presión.

El control intensivo de la Diabetes, incluyendo la glicemia, el control de la agregación de plaquetas, el tratamiento de la hipertensión y de la Dislipidemia disminuye las complicaciones vasculares en miembros inferiores (recomendación A).

Una persona con Diabetes debería:

Inspeccionar diariamente el estado de los pies con el fin de buscar flictenas, erosiones, rasguños, heridas, ulceras, ampollas etc. Si es necesario utilizando un espejo.

  • Lavar diariamente los pies, secar cuidadosamente especialmente entre los dedos.
  • Use jabón o gel neutros
  • Utilice agua templada, utilice un termómetro para comprobarlo (35-37º).
  • No tenga más de 5 minutos los pies dentro del agua ya que favorece la maceración en los dedos.
  • Utilice esponjas suaves para lavar todo el pie (sobre todo los dedos).
  • Seque bien el pie, sobretodo entre los dedos
  • Aplicar crema hidratante después del baño, pero no en los espacios interdigitales por el riesgo de maceración.
  • Usar calcetines de tejidos naturales como lana y algodón, sin costuras ni remiendos. Cámbiese todos los días de calcetines o de medias.
  • Inspeccionar los zapatos siempre antes de su uso buscando los posibles desperfectos u objetos extraños.
  • Usar calzado de buena calidad. El zapato es el que se debe adaptar al pie y nunca el pie al zapato. Comprar los zapatos a la hora del día que los tenga mas hinchados.
  • Usar zapatos adecuadamente adaptados (plantillas), evitar los zapatos puntiagudos y las sandalias. Acomodar el calzado nuevo poco a poco.
  • Limar las uñas de forma recta después de lavarse los pies. Evitar el enclavamiento de los laterales de las uñas.
  • Ir al podólogo con regularidad, sobre todo en casos de callosidades.
  • Ante cualquier herida o lesión por pequeña que sea consulte con su enfermera o médico sin perder tiempo.
  • Se aconseja que todo diabético este vacunado del tétanos
  • Procurar caminar a diario.

Una persona diabética no debería:

  • Calentar los pies con fuentes de calor directas como el agua del baño, braseros, bolsas de agua caliente, etc.,
  • Caminar descalzos.
  • Utilizar tijeras, ni cortaúñas curvo.
  • No se trate durezas y callosidades usted mismo con productos callicidas, consulte con su podólogo.
  • No utilizar soluciones antisépticas en los pies, ya que pueden quemar o lesionar la piel.
  • No usar ni calcetines ni ligas muy apretados.
  • Ante cualquier herida o lesión, por pequeña que sea, consulte a su médico sin perder tiempo.
  • No se haga las curas usted si no ha sido instruido para ello.

Hábitos de selección y uso del calzado:

  • El calzado debe de utilizarse siempre con calcetines de tejidos naturales, lana o algodón que facilitan la traspiración.
  • No utilizar sandalias, chanclas o zapatos que dejen los pies al descubierto.
  • Se debe evitar el uso de zapatos con tacón y que terminan en punta.
  • El calzado debe de ser cómodo, que no ajuste ni provoque rozaduras o lesiones en los pies.
  • Los zapatos se aconseja sean de piel, sin costuras internas, flexibles, ligeros, transpirables y con el suelo que no resbale.
  • Se aconseja comprar el calzado al final del día, cuando los pies están más hinchados, así el zapato que en ese momento es cómodo, se garantiza que lo será a lo largo de todo el día.
  • Los zapatos nuevos deben de utilizarse durante periodos cortos los primeros días, inspeccionando los pies para ver si producen rozaduras o heridas en los pies.
  • La compra de zapatos ortopédicos debe de realizarse bajo criterio y prescripción médica.
  • Los zapatos deben de mantenerse adecuadamente, reparándolos y asegurando el buen estado de las suelas.
  • Se debe de revisar el interior del calzado antes de ponérselo, para evitar que haya algún elemento (piedra, gravilla, alguna pieza del zapato…) que pueda lesionar el pie.
  • Es aconsejable tener más de un par de zapatos para cambiarlos cada día y alternarlos, así se garantiza una buena ventilación de los zapatos y se evita la presión siempre en las mismas zonas del pie.
  • Los calcetines y medias deben de ser de tejidos naturales (lino, algodón, lana) y sin costuras. No se deben de utilizar medias o calcetines sintéticos, con elásticos o gomas. No deben de quedar ni prietos ni flojos en la pierna y el pie.
  • Se deben de cambiar diariamente los calcetines o medias, y si los pies sudan mucho o se ha hecho mucho ejercicio más de una vez al día.

Cuando ya se ha producido una lesión en el pie, el profesional de salud, deberá examinar la misma para determinar la extensión de la misma, grado de profundidad en los tejidos de la piel (desde las capas superficiales hasta el hueso). Sin embargo se procederá a realizar siempre lo siguiente:

BIBLIOGRAFÍA

Armans ME, Ibañez P. Pie diabético y sus cuidados. Asociación Española de Enfermería Vascular y Heridas. Año 2012. Consultado el 21/01/2020. Disponible en : https://www.aeev.net/pie-diabetico.php

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Dra. Evelyn Roa Delgado

Médico de Familia.

Consultor de Midoctor24h

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